Hace tiempo leí en algún lugar que en este mundo competitivo lo que marca la diferencia entre llegar a la cumbre o no hacerlo es sencillamente la capacidad de soportar la presión sin derrumbarse. El mentoring contribuye a disminuirla pues se trata de un proceso de aprendizaje basado en el hecho de compartir conocimientos, y poder así, seguir aprendiendo.Por una parte, me satisface plenamente ver cómo esa persona que se muestra insegura, temerosa profesionalmente, poco a poco va adquiriendo seguridad, comienza a moverse por la red de contactos con soltura, en definitiva va adquiriendo ciertas habilidades que no había tenido la posibilidad de desarrollar.Por otro lado, a la hora de llevar a cabo un proceso de mentoring, me voy replanteando mi propia vida profesional y, al mismo tiempo, me enriquezco con las formas de pensar de otras personas y me permite desarrollar mi propia creatividad para enfrentarme a situaciones adversas. Me doy por satisfecha si soy capaz a transmitir el conocimiento que he adquirido con la experiencia y hacer ver que la vida empresarial es un ejemplo de resistencia y superación y, si en esa carrera te puedes apoyar en alguien, contribuiré a que el tesón sea cada vez mayor.